In Discapacidad

Detección precoz de la sordera en el ámbito familiar y educativo

Detectar de manera temprana la sordera significará la aplicación de correctivos precoces contra dicho problema, lo cual es realmente beneficioso porque mientras más pronto se apliquen los correctivos adecuados más probabilidades de mejoría se tendrán. Incluso podría ser posible corregir el problema por completo antes de que pueda afectar el lenguaje del niño que padece de sordera, claro está, dependiendo de la intensidad de la sordera que se padezca y de la ubicación de la lesión que la produzca, ya que no siempre hay posibilidad de corregirla por completo pero; aún así, mientras más pronto se empiece a tratar la sordera mayor probabilidad de mejoría se tendrá.

Detección de la sordera en bebés:

No es fácil detectar la sordera en bebés pero los signos de alarma siempre están allí. Desde sus primeros meses de vida. Lo que ocurre es que las personas del entorno del bebé no siempre tienen los conocimientos suficientes sobre estos signos de alarma o no están tan al pendiente de detectarlos, especialmente si no existen antecedentes de sordera en el entorno familiar. Pero la verdad es que todos los padres y familiares del bebé deberían estar al pendiente de estos signos de alarma siempre,  para actuar tan pronto como les sea posible si detectan algún signo que pudiera significar que el bebé presenta problemas auditivos.

Mientras más conocimientos se tengan sobre el tema mejores resultados se obtendrán a la hora de detectar precozmente la sordera por ello, a continuación se explicará a detalle las señales de alarma que hay que tener en cuenta desde las primeras etapas del bebé hasta que el mismo haya alcanzado los 4 años de edad, a saber, las siguientes:

De  0 a 3 meses:

Es la etapa más difícil para detectar signos de  alarma pero no es imposible hacerlo. Lo primero que hay que tener en cuenta es la reacción y comportamiento normal de los bebés con esa edad en lo que respecta a los sonidos de su entorno. En ese sentido,  un bebé de 0 a 3 meses reconoce la voz de su madre y se tranquiliza con ella aunque no le entienda. Además de esto lo normal es que se sobresalte ante ruidos muy fuertes y que parpadee cuando se le hable, que son respuestas reflejas ante los sonidos que escucha.

Por ende, los signos de alarma en esta etapa serán todo lo contrario a los comportamientos antes enunciados: Que el niño no se tranquilice ante la voz de su madre y que sea indiferente  ante los sonidos de su entorno… Que no muestre respuesta por reflejo ante ellos.

De 4 a 6 meses:

También es difícil detectar los signos de alarma a esta edad, pero, un poco más sencillo en comparación con los meses anteriores.

El comportamiento normal de un bebé de 4 a 6 meses entorno a los sonidos debería ser: Girar su cabeza hacia el sonido, ya sea que se trate de un ruido o la voz de alguien y emitir algunos sonidos destinados a llamar la atención. Algo como ¡oh! y ¡ah!.

En ese sentido los signos de alarma a esta edad vendrían siendo lo contrario a estas reacciones consideradas normales: Que no emitan sonidos para llamar la atención y que no giren su cabeza ante ningún sonido, mostrando indiferencia a estos.

De 7 a 12 meses:

A partir de esta edad ya es más sencillo detectar los signos de alarma. Con esta edad el bebé:

  • Entiende cuando le llaman por su nombre y atiende al llamado
  • Comienza a pronunciar palabras aunque no a la perfección: papá, mamá, agua y otras.
  • Entiende las negativas

En tal sentido las señales de alarma de la sordera a esta edad vendrían siendo:

  • Que el niño no atienda cuando se le llama por su nombre
  • Que no pronuncie palabra o sonido alguno
  • Que no comprenda las negativas a menos que estas se acompañen de un gesto

También habría que prestar atención a signos propios de edades anteriores, como por ejemplo el que el bebé no se altere o reaccione ante ruidos fuertes o que no preste atención a los sonidos en general.

De 13 a 18 meses:

A esta edad el  bebé  debería decir algunas palabras, señalar cuando se le nombren objetos o personas familiares, entender órdenes sencillas, atender a su nombre…

En ese sentido las señales de alarma serían lo contrario a estos comportamientos considerados normales para su edad.

De 18 a 24 meses:

A esta edad el bebé debería por lo mínimo poder pronunciar dos palabras juntas, comprender órdenes sencillas y responder a  palabras, señalando objetos o personas cuando se les nombran, tratando de pronunciar sus nombres…

Lo  contrario a estos comportamientos normales debe considerarse signos de alarma.

De 3 a 4 años:

Ya a esta edad comienza a ser evidente el problema. A esta edad el niño debería hablar lo suficiente como para que un extraño comprenda una buena porción de lo que quiere decir. Además de que debería ser capaz de contestar preguntas sencillas y responder a órdenes simples.

Lo contrario devendría en signos de alarma.

Otro  signo de alarma en niños de 3 a 4 años es que el niño no converse con otros niños y prefiera jugar solo. A esta edad ya debería ser más sociable así que a este comportamiento hay que prestarle mucha atención.

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No descuide ningún signo de alarma. Siempre es mejor prevenir a después sentirse culpable. Si detecta cualquiera de las señales de alarma antes anunciadas lo mejor es que acuda ante un profesional para disipar sus dudas mediante la aplicación de las pruebas que el mismo considere pertinentes.

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